Es el caso, Señor, que encuéntrase cautivo en Valencia un joven de
singulares prendas cuyo único delito es el de haberse hecho pasarpor Duque de
Montpensiery en calidad de tal haber gozado de algunas amistades y deferente trato quede
otro modo no hubiera podido procurarse. No utilizó su autogestionado título para
agiotaje, lucro o beneficio económico alguno, cual si a pesar de lo plebeyo de su
cunafuese consciente de la altivez de miras y pureza de propósitos a que obliga un linaje
esclarecido. Sorprende, Señor, que no incurriese, por ejemplo, en la tentación de
promover alguna inmobiliaria o urbanizadora, como acostumbra, sin embargo, ser frecuente
en la aristocracia de sangre. Fueron sus apariciones públicas, por tanto, más modesta
epifanía que razzia, racketing o marketing. Como en sujuicio ha declarado, buscó el
alterne, o sea, frecuentó el trato de gentes del espectáculo y de la aristocracia, lo
que dicho así resulta redundante, que jamás intuyeron superchería alguna. Tal era la
elegancia de su porte, tanto más meritoria cuanto que es nuestrojoven menguado de
estatura y ajuzgarpor lo que las gacetas reproducen, no carece su fisonomía de cierta
impronta agropecuaria.
Puede hablarse, Señor, de cierta función social cumplida subsidiariamente por el joven
que nos ocupa. Conviene a las monarquías que las antiguas clases, de que son los reyes
máximo exponente, se acerquen al pueblo, sean visibles y accesibles. La aceptación con
que fue acogido este sobrio y humilde impostor revela una insatisfecha demanda de roce
aristocrático. No es excesivo por ello afirmar que Enrique Alejandro Fragosos ha venido a
llenar el vacío dejado por otros más obligados a ello, los aristócratas de cuna, que
ocupados ya irremisiblemente en afanes burgueses y devenidos amorfa parte de la burguesía
financiera, incumplen de manera escandalosa.
Edificante resulta, Señor, traer a colación que el pobre cautivo nació en Badajoz, esa
parcela abandonada de los reinos de Su Majestad, y que fue a su vez abandonado y criado en
un hospicio. Creo, Señor, que la abundancia de literatura destinada a producir
consolación a los humildes autoriza a cualquier niño abandonado a imaginar padres
mejores y más altos, ya que por el bien de la cosa pública, háse decidido que tan
importante sea el asunto del padre y de la madre. Conmueve y admira cómo nuestro joven
reaccionó correctamente, si bien en grado tan alto que en exceso hubo de convertirse,
ante la sugerencia de que todo abandono lleva dentro una ascendencia potencialmente
brillante. Admira estafe en la clásica resolución del abandono, cuando tantos
menestrales, operarios y pobres de todo tipo se entregan en nuestros días a la búsqueda
de alivio a su miseria por los inciertos derroteros del sindicalismo o la militancia
comunista. No parece casual que el huérfano pacense escogiese para su imprudente escalada
social el nombre de Enrique de Montijo y Orleans de Braganza, Duque de, Montpensier, ya
que entronca con aquellas figuras de la aristocracia que más han anidado en el corazón
de nuestro pueblo: María de las Mercedes y Eugenia de Montijo. No era probable que
eligiese parentesco con los Condes de San Luis, que han venido en resultar dirigentes de
Comisiones Obreras, o que a nuestro joven le tentase el condado de Reus, financiero y a
fin de cuentas catalán, o el Marquesado, del Turia, tan identificado ya con las cervezas
del mismo nombre, o que conociese suficiente literatura para atribuirse el Ducado de
Rivas. La sensibilidad popular de nuestrojoven, la proyección hacia el mundo plebeyo que
pensaba darle, hízole entroncar imaginariamente con las más populares de nuestrasfiguras
aristocráticas. Ahí encontramos la clave de sus preferencias por el trato con el mundo
del espectáculo, por el hilo conductor que une a los Montpensier-Orleans-Montijo con
Vicente Parra, Carmen Sevilla, Luis Mariano y Paquita Rico.
---Nome atraen las malas personas, sino la gente importante". declaró en eljuicio
Enrique Fragosos. Con ello revelaba de nuevo su impresionante fe en los valores
tradicionales. ¡Ahí es nada, identificar de modo tan rotundo bondad con distinción,
noble cuna con elevación moral! Temo, Señor, que no hallaréis tal confianza en la
nobleza y sus prendas ni entre los miembros de la misma.
Abandonado ayer, de nuevo abandonado por sus amigos buenos e importantes, que no pagaron
¡afianza, quizá, Señor, sea hoy de nuevo abandonado por el sistema en que deforma tan
ingenua cree. Desde la acera de enfrente del sistema me dirijo a Vos movido por una cierta
solidaridad con quienes nacidos en lo bajo, ya que no optan por las pertinentes
transformaciones sociales, al menos no procuran dolor a sus compañeros de infortunio.
Abandonado por "Hola" que se complació en fotografiarle, ¿ debe serio también
por Bicicleta, y mutatis mutandis, por el Boletín Oficial del Estado?
Me dirijo pues a vos para que otorguéis, Señor, a este joven el indulto que no
consideráis oportuno para otras vulneraciones de la normativa social, para otros
extraños caminos de los pobres. Mas ello sería insuficiente para poner las cosas en su
sitio. Hallándose vacante, Señor, el ducado de Montpensier, ¿quién mejor podría
desempeñarlo que quien tanato lo ambiciona y con tanta finura si no derecho lo ha
llevado? Renovad, Señor, así gloriosas tradicionesy tened la seguridad de que al menos
haceis feliz a uno de vuestros súbditos. Hacedle Duque de Montpensier. Os lo piden desde
las tinieblas del error social, ypor ello sin intención de hacerse fotos con el
interesado, los Verdaderos Amigos del Falso Duque de Montpensier.
JOSEP VICENT MARQUES
En el mes de diciembre de 1977 fue detenido Enrique Fragoso, que hasta el momento se
había hecho pasar por el Duque de Montpensier. Desde entonces pasó a la carcel de
Valencia a la espera de ser juzgado.
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