
Tradicionalmente la propaganda libertaria ha ido más
dirigida a la confrontación, a la ironía lúcida contra el sistema, al despertar
autónomo de las conciencias o a la contrainformación, que al clásico adoctrinamiento
sectario de los políticos.
Para éste hacen falta buenas dosis de imaginación que suplen -mucho más ahora que
nunca- los poderosos medios del capital/estado, en su comedura de coco permanente y por
doquier.
En distintas partes han aparecido en los últimos meses varias iniciativas en el sentido
que apuntamos, tan divertidas como eficaces. Destacaremos varias que han llamado la
atención especialmente, y en las que, muy a su pesar, han colaborado eficazmente las
autoridades y la prensa.
Tras la promulgación de la ley antiterrorista (primero por decreto y luego legiferada en
el parlamento), un cartel apareció por las calles valencianas «ampliando» la
información sobre el tema. Su impacto y difusión, obligó a la prensa local a
desmentirlo de parte de¡ gobernador civil, reproduciendo sus aspectos más destacados,
con lo que el efecto es amplificó de forma inesperada, cuando ya miles de personas lo
habían leído en las calles. Se trataba de guardar las formas de un «Bando» oficial de
la autoridad (y así se acercaba la gente con curiosidad a ver la putada que le gastaban
esta vez), encontrándose con que un escrito con la firma aparente del gobernador,
mostraba las intenciones del estado y el verdadero concepto del terrorismo que todo el
mundo intuía.
Otro ejemplo es una circular apócrifa del inexistente «Instituto Nacional de la Salud
Pública» difundida por grupos ecologistas autónomos y libertarios, en las que se
informa de los «no riesgos» de las centrales nucleares, y, en todo caso, de lo bien
previsto que está cualquier accidente. Ningún dato falso puede reprocharse a la
circular. Nada más que lo que se indica en el escrito, tienen previsto nuestros
delincuentes nucleares al servicio del capital multinacional.
La «circular» se mantuvo colocada en lugares especialmente concurridos, haciendo pensar
a tanta gente que todavía no lo tiene muy claro, lo que se le viene encima. Enviada a los
ayuntamientos de pueblos, su membrete apócrifo les hizo acreedores de figurar en tablones
oficiales y ser coreadas en los bandos callejeros.
Para cuando se fueron a dar cuenta ya era muy tarde. Tan tarde que la Hidroeléctrica
Española (promotora y mediadora con los USA y Cía., de la Central de Cofrentes) se ha
visto obligada a partir de entonces a abrir una oficina de Información (?) pública sobre
la Central Nuclear para intentar ganar terreno.
Cerramos la muestra con la circular conjunta «Catalana de Gas / Patinet».
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